Alba Calderón de Gil
Muy niña quedó huérfana cuando su padre falleció de gangrena después de ser herido en la pierna, en el combate de Las Piedras de 1914, durante la revolución de Carlos Concha, que se reveló contra el gobierno de Leonidas Plaza, luego del magnicidio de Eloy Alfaro. A fines de ese año, Alba ingresó a la escuela pública en la que su madre era profesora. En 1920, el Municipio de Esmeraldas la becó para que estudiara en Quito, en el colegio mixto Juan Montalvo y luego en el colegio femenino Manuela Cañizares. Después ingresó a la escuela de Bellas Artes, donde estudió hasta 1927. Sin terminar los estudios, se trasladó a Guayaquil y allí impartió cursos de artes pictóricas.
Alba tenía en el centro de Guayaquil lo que llamaba su cuchitril, un diminuto local donde realizaba trabajos manuales que, según ella, daban para los porotos. Allí, con sus manos habilidosas bordaba pañuelos, blusas y faldas, muy primorosas, por lo que clientes nunca le faltaron. Murió en 1992 y sus obras se encuentran en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo. Fue una gran pintora que luchó por la paz y abanderó el combate por las conquistas de los derechos de la mujer, que ahora existen en el país. Como pintora, aportó al desarrollo del realismo en función social, para que cambiaran las condiciones de vida de las mayorías desposeídas.


Esta autora nos da un ejemplo de activismo de cambio de vida que a pesar de tener su "cuchiril" como le llamaba, fue una gran pintora que lucho por la paz que con lleva a la tolerancia y el respeto hacia los demás. Esto significa el entorno libre a la violencia.
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